-
EEUU e Irán cesan hostilidades "por ahora" y seguirán conversaciones
-
Empezó "lo bueno": Canadá abre el baile de los 16avos noqueando a Sudáfrica
-
Robos y saqueos en zona devastada de Venezuela, la otra cara de la tragedia
-
Irán advierte a los buques que no se desvíen de ruta demarcada en estrecho de Ormuz
-
Cinco cosas que marcaron la Semana de la Moda masculina en un París canicular
-
Europa registra más de 1.300 muertes adicionales atribuibles a la ola de calor, afirma la OMS
-
De la Fuente y la obligación de gestionar una España de centro
-
El papa León XIV expresa su solidaridad a los venezolanos y agradece a los rescatistas
-
Messi dicta el ritmo en el Mundial de los goleadores
-
"Ahora se viene lo bueno": Sudáfrica y Canadá abren el baile de los 16avos
-
Irán ataca Kuwait y Baréin tras los bombardeos de EEUU en su territorio
-
Los últimos acontecimientos que deja la ola de calor en Europa
-
"Pacto" de goles entre Argelia y Austria; nuevo gol de Messi
Tuto Quiroga, el eterno rival de Morales que promete liberalizar Bolivia
Jorge Quiroga fue mandatario de Bolivia 12 meses por un azar, pero ahora este neoliberal y montañista aficionado está cerca de coronar su primera elección presidencial y, de paso, cobrar revancha de Evo Morales, su némesis político.
Exingeniero de la multinacional IBM formado en Estados Unidos, Quiroga se define como un defensor a ultranza de la democracia.
Tenía 41 años cuando, en 2001, asumió la jefatura de Estado como vicepresidente de Hugo Banzer, un exmilitar elegido en democracia que debió renunciar por un cáncer terminal.
Tuvieron que pasar 24 años y dos candidaturas fallidas (2005 y 2014) para que Quiroga esté tan cerca de volver a la presidencia.
Las encuestas lo dan como favorito para la segunda vuelta del domingo frente al aspirante de centroderecha Rodrigo Paz. Curiosamente, fue ministro del exmandatario Jaime Paz Zamora, padre de su rival.
Si gana el balotaje, asumirá la presidencia a los 65 años. Y lo hará como Jorge "Tuto" Quiroga, el apodo que incorporó legalmente a su documento de identidad.
Sus adversarios del Movimiento Al Socialismo (MAS), que lideró Morales hasta hace poco, lo ven como un tecnócrata "progringo" y "racista".
El candidato se define como un liberal que pondrá fin a 20 años de socialismo, y no solo en Bolivia. "Estoy enfrascado en la lucha por democracia en mi país, en Venezuela, en Cuba", remarca.
- Némesis -
De complexión delgada y cara de monaguillo, en sus propias palabras, Quiroga hace gala de su disciplina deportiva. Es una "adicción mental", afirma.
Corre casi a diario y ha escalado tres de los picos nevados más altos de Bolivia, según las imágenes que comparte en redes sociales donde es muy activo.
Orador articulado, también se ha destacado por su mordacidad. Se precia, además, de su agilidad mental con las matemáticas.
Quiroga ha atado su trayectoria a la de su mayor adversario. Ha sido el más férreo opositor de Evo Morales, desde cuando el líder indígena era diputado hasta que se convirtió en presidente (2006-2019).
Con el exmandatario -a quien promete poner preso en cumplimiento de una orden de aprehensión por un caso de presunta trata de personas- no guarda las formas: "SaCoDeFraCo": "SAqueador, COcalero-Chap, DEpravado, FRAudulento y Cobarde", le llama en sus redes sociales
Y al gobierno de Luis Arce lo ridiculizó llamándolo "gobierno debi-lucho", en un juego de palabras con su apodo.
Quiroga exhibe como "medallas de condecoración" la prohibición para entrar a Cuba en 2018 y a Venezuela en 2024, aliados de Morales.
- Temor -
En la recta final de la campaña, Quiroga ha reconocido que duerme y come poco y recarga energía con chocolate.
Ramiro Cavero, jefe del equipo económico, dice a la AFP que el candidato "es una persona que trabaja mucho, viendo los resultados que se deben conseguir", pero que sabe delegar.
Sin embargo, entre un sector indígena Quiroga es sinónimo de revancha y racismo. Con él, temen que Bolivia se fracturará.
"La extrema derecha para mí es el Tuto, porque más que todo discrimina a los collas", como se llama a los aimaras, dice en una calle de La Paz Daniel López, un limpiabotas de 43 años.
B.Baumann--VB