-
"Nuestro segundo equipo": los mexicanos apoyan a la selección iraní
-
Con el primer gol de Lamine en un Mundial, España pone rumbo a 16avos
-
Francia celebra la Fiesta de la Música pese a la ola de calor
-
Con el primer gol de Lamine en un Mundial, España pone rumbo a los cruces
-
Un rato de Lamine y Oyarzabal noquea a Arabia, España resucita en el Mundial
-
La sede de las conversaciones entre EEUU e Irán, terreno conocido de dirigentes y estrellas de cine
-
Los colombianos votan entre un candidato pro-Trump y un delfín de la izquierda en el poder
-
Starmer sopesa las "realidades políticas" que enfrenta, según el ministro de Comercio
-
Países Bajos presenta disculpas oficiales a la comunidad moluqueña por décadas de abandono
-
Los colombianos comienzan a votar en el balotaje entre la izquierda en el poder y la ultraderecha
-
Marc Márquez logra segunda victoria consecutiva y apunta a la lucha por el título
-
Colombianos comienzan a votar en balotaje entre la izquierda en el poder y la ultraderecha
-
Al Jazeera niega que el periodista muerto en Gaza trabajara para Hamás
-
Los reyes de Países Bajos celebran bailando el éxito mundialista de Curazao
-
Abatido en combate el segundo al mando del guerrillero más buscado de Colombia
-
Irán podrá adelantar su viaje a Seattle para su tercer partido, anuncia el seleccionador
-
En Cuba, la ayuda de EEUU se reparte hasta en carretas tiradas por bueyes
-
Crecen las protestas en Albania contra un proyecto hotelero ligado a Trump
-
Un hombre es acusado por supuestos ataques antimusulmanes en Escocia
-
El rey Carlos publicará su declaración de impuestos, por primera vez para un monarca
-
Crecen protestas en Albania contra proyecto hotelero ligado a Trump
-
Los Ángeles, en estado de emergencia por un incendio en un depósito de alimentos
-
Denuncian el cierre de cuentas LGBT en la red social X en Turquía
-
El cacique Raoni es operado y está en cuidados intensivos en Brasil
-
Málaga regresa a Primera tras ganar el play-off al Almería
-
El Consejo de Seguridad de la ONU alerta sobre un "riesgo inminente de atrocidades" en una ciudad de Sudán
-
Los maestros cesan las protestas callejeras en Ciudad de México tras 20 días
-
Una cantante y otros siete artistas iraníes, condenados a 74 latigazos por un concierto
-
Infantino en jet privado, símbolo de los excesos de la FIFA
-
España y Uruguay: un golpe sobre la mesa para sentarse ya con los otros campeones
-
Bezzecchi se disculpa tras golpear a un comisario
-
La nostalgia de Sicilia en la última colección de Dolce & Gabbana en Milán
-
Islandia reanuda la caza de ballenas tras dos años de parón
-
Milei respalda a su jefe de ministros, investigado por enriquecimiento ilícito
-
Irán y EEUU vuelven a Suiza para negociar el fin de la guerra en Oriente Medio
-
El plan militar de la ultraderecha divide a Colombia en vísperas del balotaje
-
Brasil investiga un posible ataque pirata a su sistema de alertas de emergencia
-
Cinco cosas destacadas de la Semana de la Moda masculina de París
-
Irán y EEUU listos para iniciar negociaciones tras aplazamiento y ataques
-
Colombia elige entre un candidato pro-Trump y un delfín de la izquierda en el poder
-
Bajo estado de excepción, militares y policías despejan vías bloqueadas en Bolivia
-
Alemania vuelve a unos cruces mundialistas; una ola Oranje arrolla a Suecia
El hospital de la última oportunidad para los enfermos de sida en Bangui
A Annie, de 37 años, le cuesta respirar y sus piernas son esqueléticas. Desde hace tres días recibe tratamiento en un hospital dedicado a los pacientes en una etapa "avanzada" del sida, en la capital centroafricana Bangui.
"Mi marido murió de VIH, así fue como supe que era seropositiva", cuenta tocando su cuello agrandado por la hinchazón de sus ganglios linfáticos. "Tengo seis hijos, ¿quién se ocupará de ellos si muero? ¡Tengo que vivir!", clama.
En la República Centroafricana -segundo país menos desarrollado del mundo, según la ONU, y en guerra civil desde hace más de ocho años-, alrededor de 110.000 personas se ven afectadas por el VIH en una población de unos 5,4 millones de habitantes.
Pero muchos no entran en este recuento, por falta de pruebas.
Con el apoyo de la ONG Médicos sin Fronteras (MSF), el hospital comunitario de Bangui es el único lugar dedicado a los enfermos de sida llamados "avanzados".
Cuenta con 68 camas más otras 15 para el servicio de reanimación.
Un olor fétido se escapa de las tuberías obstruidas. Calzados con botas de lluvia amarillas, dos hombres lanzan agua clorada. A su alrededor, seis pacientes los miran en silencio.
En esta sala anexa al servicio de medicina interna, las personas hospitalizadas padecen, además del VIH, enfermedades oportunistas.
Los pacientes, seropositivos durante años -en su mayoría sin saberlo- tienen un sistema inmunológico muy debilitado.
- Coma -
"Muchos de nuestros pacientes entran en coma", lamenta la doctora Jennifer Stella, directora de los equipos de MSF en el marco del proyecto "VIH avanzado", que ofrece una atención de urgencia antes de remitir a los enfermos a centros de salud para tratamientos de por vida.
En la República Centroafricana, donde cerca del 70% de la población vive por debajo del umbral de pobreza según el Banco Mundial, el precio de un examen de detección de VIH, entre 2.000 y 3.000 francos CFA (3,4 a 5,1 dólares), puede ser disuasorio.
"Solo en Bangui, la prevalencia de la epidemia es el doble de la media nacional", detalla Stella. Y muchas personas desconocen su estado serológico. "Esto explica que las dos terceras partes de las mujeres diagnosticadas como seropositivas ya estén en una fase avanzada de la enfermedad cuando comienzan el tratamiento", continúa.
"Nuestra tasa de mortalidad se sitúa entre 10 y 15%, algunos adultos pesan 30 kg al llegar y alrededor del 70% están afectados por la tuberculosis", precisa.
La mayoría de los pacientes ingresados en hospitales comunitarios son VIH positivos. Pero no todos. Los primeros son fácilmente reconocibles por una gran caja de medicamentos colocada a los pies de la cama.
- Estigmatizados -
Cuando salen, la hostilidad hacia las personas afectadas por el VIH puede ser omnipresente, obligándolas a ocultar su enfermedad.
Unos rayos de sol iluminan la sábana amarilla que envuelve el cuerpo de Malika, 43 años. "Siempre he tenido miedo de las burlas o del juicio de mi entorno, mi enfermedad es un secreto", confiesa.
Su mirada triste se ilumina con una dulce sonrisa. "Las únicas personas que conocen mi estado son mi hijo mayor, con quien dialogo fácilmente, y mi marido", seronegativo, prosigue Malika. Su mayor alivio es que todos sus hijos son negativos.
"Me enteré de que tenía VIH en 2006 durante mi embarazo y, gracias a Dios, tomé el tratamiento de inmediato y ninguno de mis hijos tiene SIDA", prosigue.
El secreto sigue siendo la forma más segura de no ser rechazado por familiares y amigos, testimonian los enfermos.
"Los medicamentos reducen la carga viral y hacen que el VIH no se transmita, se puede vivir con el sida", insiste la doctora Stella.
Las terapias antirretrovirales triples son remedios extremadamente costosos, pero en el hospital comunitario todo es "gratuito para los pacientes de VIH", como indica una inscripción en hojas A4 pegadas en las puertas vetustas.
Mientras que en otras partes del continente y del mundo, las campañas de prevención y lucha contra el sida se anuncian en la calle, en la República Centroafricana los poderes públicos permanecen en silencio.
C.Kovalenko--BTB