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Un amputado en Ghana transforma vidas con prótesis fabricadas localmente
En su modesto taller en la localidad de Wa, en el empobrecido y rural norte de Ghana, Simon Yirlieb le brinda a los amputados la oportunidad de caminar de nuevo, al fabricar prótesis de bajo costo con materiales locales.
"Decidí usar mi propia experiencia para ayudar a la gente", contó Yirlieb, quien perdió la pierna derecha en su adolescencia por una mordedura de serpiente mientras trabajaba en una finca para pagar sus estudios.
Decidido a ayudar a otros a enfrentar desafíos similares, estudió en la escuela de prótesis Brother Tarcius en Nsawam, en el sur del país.
Pero recorrer los 600 km hasta Nsawam para obtener una prótesis nueva o una reparación no está al alcance de la mayoría de los habitantes del norte, comentó a AFP Yirlieb, de 32 años, en su taller cerca de la frontera con Burkina Faso.
Además, el precio de las prótesis importadas, de 800 a 1.000 dólares, es inalcanzable en el país de África occidental, donde el PIB per cápita es de 2.200 dólares.
Su taller, bautizado en inglés "A Leg 2 Stand On" (una pierna para apoyarse), cubre un vacío en la región noroeste, donde ninguno de los seis centros de salud brindan servicios de prótesis.
Yirlieb construye las prótesis con cuero y espuma locales, junto con materiales que compra en el mercado de Wa.
Si bien requiere algunos componentes importados, como articulaciones artificiales de rodilla, los suministros locales le permiten reducir el precio a entre 100 y 150 dólares.
Los bajos precios que cobra Yirlieb son subsidiados por su empleo en el departamento de fisioterapia del hospital local.
En África Subsahariana hay una pronunciada disparidad en el acceso a prótesis por la escasez de técnicos en el campo, poco acceso a la cadena de suministros y falta de manufactura, según STAND, una oenegé que brinda capacitación y bienes al continente.
Unas 2,5 millones de personas en Ghana necesitan prótesis y órtesis, incluidos más de 846.000 niños, según la alemana Fundación Else Kröner-Fresenius, que destacó la falta de especialistas capacitados para cubrir esta demanda.
- Caminar de nuevo -
Una parte del taller de Yirlieb se dedica a tomar las medidas de los clientes, otra a cortar, coser y montar las extremidades, mientras otra parte se encarga de la etapa final: la rehabilitación, donde los usuarios aprenden a caminar de nuevo.
Para el comerciante Mohammed Tafheem, de 35 años, el trabajo de Yirlieb cambió su vida.
"Ahora puedo caminar libremente para atender los negocios. Antes estaba atascado", expresó.
Es difícil el trabajo que hace Yirlieb, quien cita una lista de equipos que podrían facilitar su trabajo, como una máquina de coser y una prensa remachadora.
Frank Jilima, un estudiante de 13 años que perdió su pierna en un accidente de bicicleta, puede caminar después de verse obligado a permanecer un casa durante un año.
"Con mi pierna protética puedo volver a la escuela", declaró a AFP.
Su madre, Amina, no puede ocultar su alegría.
"Mi hijo puede caminar de nuevo", expresó. "Le agradezco a Simon lo que hace por ayudar a los que no pueden caminar".
R.Buehler--VB