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Beirut, bajo el fuego y con ira contra Hezbolá
Cuando un bombardeo golpeó su barrio de Beirut, la gente se enfadó con Israel, pero su ira más profunda es contra Hezbolá por arrastrar al Líbano a la guerra de Oriente Medio.
Israel y Estados Unidos lanzaron ataques contra Irán el 28 de febrero, matando a su líder supremo y provocando una campaña masiva de represalias.
En respuesta, Hezbolá, la organización libanesa respaldada por Irán, atacó a Israel, arrastrando a Líbano a un nuevo ciclo de ataques, muerte y desplazamientos masivos.
"Hezbolá debe entregar sus armas al Estado", dijo a AFP Randa Harb, una mujer mayor que dirige un puesto de frutas y verduras en el barrio beirutí de Aisha Bakkar.
La zona densamente poblada fue atacada el miércoles por la mañana, hiriendo a cuatro personas según el Ministerio de Salud, y provocando conmoción en toda la capital.
Otra mujer, que se negó a dar su nombre, relató que un familiar suyo resultó herido y acusó a Hezbolá de imponer "una guerra más" a los libaneses.
Líbano fue desgarrado por una guerra civil que terminó en 1990, y solo Hezbolá se negó a entregar sus armas al Estado cuando volvió la paz. Durante décadas se creyó que poseía un arsenal más poderoso que el del ejército, y combatió en múltiples guerras contra Israel dejando costos devastadores.
Las hostilidades más recientes deberían haber terminado con un alto el fuego en 2024, pero Israel continuó con sus ataques mientras el ejército libanés intentaba desarmar a Hezbolá, según los términos de la tregua.
"Se están matando entre ellos", subrayó Amal Hisham, de 46 años, mientras inspeccionaba los daños en el departamento de su prima. Las ventanas estaban destrozadas y los sofás de color dorado habían quedado hechos jirones.
Hisham también está furiosa con Israel y afirma no poder culpar solo a un lado. "¿Creen que están felices de que sus zonas sean destruidas? Sus familias fueron desplazadas", detalló, refiriéndose a los miembros de Hezbolá y a su base de apoyo.
- Líneas sectárias -
En cuanto los heridos fueron evacuados, los residentes empezaron a preguntarse quién había sido el objetivo.
Un dueño de tienda, que también pidió anonimato, creía que operativos de Hezbolá se escondían allí, mientras que otros imaginaban que se trataba de Hamás, el aliado palestino del grupo.
"La presencia de uno u otro representa un gran peligro para nosotros", comentó Mohamed Ahmed, de 42 años. "Si alguien quiere ser mártir, que muera mártir solo. ¿Por qué venir a donde la gente ya está cansada?", añadió.
Líbano está profundamente dividido por líneas sectarias. Hezbolá tiene sus raíces en la comunidad musulmana chiita, que durante mucho tiempo fue marginada por las autoridades.
Aisha Bakar es uno de varios barrios de Beirut de mayoría musulmana sunita, pero Líbano también alberga a cristianos, drusos y otros grupos.
Aziza, que acogió a familias que huían de la guerra de 2024, está preocupada por la enorme afluencia de desplazados desde los suburbios del sur de Beirut, donde Hezbolá tiene influencia y que fueron bombardeados por Israel.
"Vinimos a recibirlos… y le dispararon a mi hijo en la pierna", explicó, después de que él se quejara de que habían izado la bandera de Hezbolá.
En Mar Mikhael, un barrio de mayoría cristiana al otro lado de Beirut, un tendero de 68 años también lamentó la decisión del grupo de entrar en la guerra.
"Hezbolá toma decisiones sin preocuparse por el país ni por su propia base de apoyo. Está librando batallas inútiles… ¿de qué sirve? Lanzas un misil y ellos te responden con cien", recalcó.
Hezbolá estaba en el punto más alto de su popularidad tras la guerra de 2006 con Israel, que el grupo afirmó haber ganado. Pero eso cambió.
"Nunca odiamos al Sayed", precisó Ghada, trabajadora municipal, refiriéndose al fallecido líder de Hezbolá Hasán Nasralá, que murió en 2024 en un ataque israelí. "Fue él quien detuvo a Israel", abundó.
Reforzando la creencia de que Hezbolá actuaba únicamente como aliado de Irán, el Cuerpo de la Guardia Revolucionaria Islámica de Irán anunció que Hezbolá había "entrado oficialmente en la guerra" tres horas antes de que el propio grupo libanés emitiera su comunicado.
Y algunos chiitas libaneses también empiezan a perder la paciencia. "Nadie quería esta guerra", subrayó Lina Hamdan, abogada chiita, añadiendo que su comunidad "es la primera víctima".
R.Fischer--VB