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La construcción de un barco vikingo como terapia para exmilitares británicos
Fabricado en madera de roble, un barco vikingo acaba de ser fabricado en un taller en el noreste de Inglaterra, donde antiguos soldados trabajaron durante años en su construcción para combatir sus problemas de salud mental.
"Fabricamos barcos, pero en realidad reconstruimos personas", resume a AFP el responsable del proyecto, Bob Marshall.
Este exsoldado, que sirvió durante la Guerra de las Malvinas y en Irlanda del Norte, logró hacer realidad esta iniciativa a pesar de los numerosos reveses sufridos tras su lanzamiento en 2019.
Llamado "Stormbird" (Pájaro tormenta), el barco de nueve metros, capaz de navegar pero que no ha sido probado en el agua, se exhibe finalmente esta semana en el marco de un festival vikingo en York, en el norte de Inglaterra.
"Stormbird" es una réplica fiel de los barcos de la época vikinga, con elementos decorativos como rosas talladas y una proa con cabeza de dragón.
El proyecto fue dirigido inicialmente por una organización de ayuda a los militares, Help for Heroes, que comenzó a utilizar la madera procedente de la tala de un roble en 2018.
Pero poco después de que surgiera la pandemia, a principios de 2020, se suspendió la financiación.
Decidido a continuar la aventura, Bob Marshall invirtió su propio dinero.
En el taller de Darlington, ciudad del noreste de Inglaterra, trabajaron en la construcción del barco más de 60 exmilitares, que padecían principalmente estrés postraumático.
- "Olvido" -
“Cuando vengo aquí, me meto en este trabajo y olvido”, afirma Angie Reid, una antigua médica militar de 58 años, sin querer explayarse sobre su experiencia en el ejército.
Bob Marshall señala que los "megaproyectos", como la construcción de un barco vikingo, ayudan a ahuyentar los pensamientos destructivos que afectan a las personas que sufren estrés postraumático.
"Es un proyecto que requiere tanto tiempo que piensan en él por la noche. Y si piensas en trabajar la madera por la noche, los malos pensamientos se alejan", señala.
Kevan Blackburn, un exsoldado, dice que su esposa siempre lo encuentra mejor después de su tiempo en el taller.
"El simple hecho de salir de casa ayuda mucho desde el punto de vista de la salud mental", dice.
El proyecto también ayuda a los participantes a redescubrir el espíritu de camaradería que experimentaron durante sus años en el ejército y que tal vez extrañen.
Uno de ellos, el único superviviente de un accidente de helicóptero, se vio transformado por la experiencia y poco a poco se fue abriendo a los demás, dice Bob Marshall.
Otros recuperaron la confianza en sí mismos, lo que les abrió nuevas oportunidades profesionales.
Pero si los participantes dejan de venir, el organizador se muestra preocupado.
"Cuando no sabes nada de ellos durante una semana, te preguntas si les habrá pasado algo", admite Bob Marshall.
Después de una carrera de 26 años en el ejército, el hombre sabe cómo tratar a los militares, con su franqueza y su humor negro.
Los carteles pegados en las paredes del taller ilustran un espíritu positivo y de camaradería.
"Si algo aquí te ofende, no dudes en decírnoslo, todos necesitamos reírnos", dice uno.
El barco vikingo está terminado, pero el proyecto está lejos de estar concluido.
Después del festival de York, el barco se utilizará para recaudar fondos para financiar la construcción de otro.
A.Zbinden--VB