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Indígenas y afros atizan su disputa por la tierra en Colombia
En una hacienda tomada a la fuerza por indígenas nasa, el ganado avanza devorando la caña. Los nuevos ocupantes quieren destruir el monocultivo de la región azucarera de Colombia. Sus vecinos afro denuncian la "invasión" de sus predios.
El conflicto es latente en el fértil valle del norte del departamento de Cauca. Ambas comunidades se han enfrentado reclamando las tierras de sus ancestros.
El ascenso al poder de Gustavo Petro, el primer presidente de izquierda de Colombia, muy popular entre los pueblos originarios, animó a los indígenas a "recuperar" nuevos territorios.
Cuando irrumpen por decenas chocan con los trabajadores de la industria de la caña y los negros asentados en el valle desde hace más de un siglo. "¿De dónde pueden decir (los Nasa) que esto es de ellos? Si nuestros ancestros toda la vida han estado aquí", se queja un líder negro en entrevista con AFP.
Alrededor de 2.500 afros viven en Severo Mulato, un terreno de 400 hectáreas que colinda con varias haciendas ocupadas. La mayoría se presenta como "pequeños y medianos cañicultores", el mismo cultivo que desprecian los Nasa porque, según ellos, seca los suelos y enriquece únicamente a los ingenios azucareros.
Los Nasa quieren "construir la casa de ellos sobre la nuestra", resume el afro, hablando bajo reserva por temor a los indígenas que, denuncia, usan bombas molotov en sus "invasiones".
- "Piedra y garrote" -
Las tomas son más frecuentes desde que se instaló el nuevo gobierno el 7 de agosto. Sólo en Cauca van 30, nueve de ellas en el último mes, según la policía.
Petro prometió redistribuir la propiedad rural en el país de Latinoamérica donde más se concentra, según la ONG inglesa Oxfam.
El acceso a la tierra está en el corazón del conflicto que por casi seis décadas ha desangrado a Colombia. Primero, campesinos se levantaron en armas exigiendo equidad y luego paramilitares de ultraderecha despojaron violentamente a miles de familias de sus predios para venderlos a terratenientes.
Ante el aumento de las invasiones, que se extienden a siete de los 32 departamentos colombianos, el gobierno manifestó su rechazo y advirtió que la policía hará desalojos "dentro de las 48 horas siguientes" a la toma.
Los Nasa "van cortando lo que se les viene a la cabeza (...) van construyendo rancho, quemando", relata el líder afro, señalando con su machete la caña chamuscada. Los indígenas, asegura, destruyeron cinco de sus hectáreas sembradas.
Tras la abolición de la esclavitud, en 1851, los negros compraron terrenos a cambio de trabajo. Hoy la mayoría siembra caña y la vende a grandes ingenios de la región. "Cuando nos hemos enfrentado (con los indígenas) nos ha tocado con piedra porque no tenemos otra arma: piedra y garrote", detalla.
- Vida por tierra -
Hasta hace un año el asentamiento de Severo Mulato colindaba con una hacienda azucarera. Unas 400 familias "sin tierra" ocuparon la propiedad. Sin puertas ni ventanas, en la casa duermen mujeres y niños agobiados por los mosquitos.
Decidimos "venir a poner nuestras vidas (en riesgo) por un derecho a un pedazo de tierra", explica a la AFP el líder del grupo, que cubre su rostro por miedo a la "persecución judicial".
La colonización y los terratenientes nos hicieron "correr hacia las cordilleras" donde las tierras son para la conservación y no para la agricultura. Conforme crecieron las poblaciones, se vieron forzados a tumbar bosque para cultivar alimentos a costa de la fauna y fuentes hídricas, añade.
Decidieron entonces "recuperar" el valle, destruir la caña y sembrar plátano, arroz y maíz para subistir. Los resguardos indígenas abarcan casi el 20% del departamento de Cauca. Los originarios -casi el 20% de la población- alegan que el 80% de sus terrenos son de "vocación forestal".
"Si repartimos ese 20% de tierra que tenemos algo productiva, nos tocaría un tercio de hectárea por familia, entonces nosotros no tenemos tierra", explica un indígena encapuchado que coordina las ocupaciones por radioteléfono.
Desde 2005, cuando se tomaron las primeras haciendas, 12 indígenas han muerto en choques con la fuerza pública. Hoy se asientan en 1.500 hectáreas. Troncos y zanjas impiden el avance de la policía que intenta desalojarlos.
El gremio de los cañeros denuncia la pérdida de "cerca de 6.000 mil empleos". La industria lleva más de 50 años generando "desarrollo en estas comunidades", dice Juan Carlos Agudelo, vocero de los trabajadores que bloquearon por 20 días una carretera reclamando su "derecho al trabajo".
Sin embargo, en Cauca los indicadores de pobreza (58%) son más altos que el promedio nacional (39,5%).
Hay "comunidades que no tienen escuelas, que no tienen vivienda, que no tienen acueducto ¿Dónde está el desarrollo?", cuestiona el coordinador de las ocupaciones.
Dentro de su programa de reforma, Petro prevé ceder a los "colombianos más vulnerables" propiedades incautadas a narcotraficantes y ha llamado a negros e indígenas a bajar la tensión.
Si el diálogo propuesto por el gobierno no avanza "entonces vamos a seguir nuestro proceso porque tenemos miles de familias que carecen de un pedazo de tierra", anticipa uno de los líderes ocupantes.
J.Bergmann--BTB