-
Voluntarios retiran una tonelada de residuos del valle de Chilina en Arequipa
-
Perú cierra 25 puertos por oleajes anómalos hasta el 6 de noviembre
-
Presupuesto Bogotá 2027: Concejo anticipa ajustes por recortes en seguridad e infraestructura
-
Alcalde de Tumbes pide apoyo nacional ante daños causados por lluvias e inundaciones
-
Bolivia declara estado de emergencia por sequías e inundaciones del Superniño
-
Curibaya inaugura bungalows y muelle para impulsar el turismo en la laguna de Aricota
-
Ópera y ballet impulsan la economía del Centro Histórico de Lima con un aumento del 50% en ventas
-
José Antonio Ocampo pide ampliar el recorte de gasto en la Ley de Rescate
-
Alertas por lluvias y El Niño en Perú: Senamhi monitorea Tumbes, Piura y la costa
-
Expertos alertan que cambios en aportes de salud podrían elevar evasión e informalidad
-
Perú, Ecuador, Chile y Costa Rica rechazan prohibición internacional de pesca de tiburones
-
FMI respalda el proyecto de rescate fiscal presentado por el Gobierno colombiano
-
IA de Microsoft supera a médicos en pruebas diagnósticas con un 83% de precisión
-
Taliana Vargas recuerda la escena de Rafael Orozco que más marcó su carrera
-
Autoridades investigan avión que se fragmentó antes de caer en Florida
-
Policía incauta dinero y equipos durante captura de alias Joel Piraña y Rulay
El contaminante carbón suscita interés en Europa por la crisis ucraniana
El contaminante carbón está en horas bajas en Europa debido a las necesidades climáticas, pero esta tendencia puede frenarse temporalmente debido a la guerra en Ucrania y sus consecuencias en el suministro de energía.
- El carbón, presente pero declinante
El carbón, que representa en el mundo la mayor fuente de producción de electricidad, pero también de emisiones de CO2, declina en Europa.
La Unión Europea contaba aún con 202 centrales equivalentes a 111 gigavatios (GW) de capacidades de producción a principios de 2022, según datos de Global Energy Monitor.
En Europa, estas centrales se concentran esencialmente en Alemania (63 unidades), en Polonia (44) y República Checa (24).
Pero el recurso a esta energía es declinante con el alza del precio del CO2 (derechos para contaminar): el carbón representaba 13% de la producción eléctrica de los 27 en 2020, contra más de 25% en 2013, según datos del grupo Ember.
"Desde 2015, progresivamente todos los países europeos se han comprometido a salir del carbón, incluído Polonia, país opuesto a ello", constata Nicolas Berghmans, del Instituto de Desarrollo Sostenible y de Relaciones Internacionales (IDDRI).
Así, el continente ya no tiene actualmente nuevos proyectos con carbón, contrariamente a otras regiones, como Asia.
- Medidas temporales
Pero ante la baja de los suministros de gas ruso y el riesgo de penuria en Europa, varios países anunciaron recientemente medidas temporales en favor del carbón.
Tal es el caso en Alemania, donde varias centrales de carbón van a seguir operando más tiempo del previsto. Pero el país asegura que ello no cambia en nada su objetivo de abandonar esta energía en 2030.
Anuncios similares se han producido en Austria, en Italia o en Países Bajos.
- ¿Retraso de Europa en sus objetivos?
"Hay que asegurarnos de que aprovechamos esta crisis para seguir avanzando" en la transición energética, "sin marcha atrás hacia los combustibles fósiles contaminantes", advirtió la jefa del ejecutivo europeo, Ursula von der Leyen.
"Evidentemente en el plano climático, ello supondrá emisiones suplementarias a corto plazo. La ventaja sin embargo de apelar a estos medios de producción (con carbón) es que iban a cerrar, por tanto no se invierte en nuevas capacidades", subraya Nicolas Berghmans.
La situación es bien diferente a la de Asia, donde los proyectos de nuevas centrales --que podrán producir durante décadas-- siguen en desarrollo.
La Agencia Internacional de Energía (AIE) se preocupa del alza de inversiones en el carbón en el mundo, especialmente en Asia: +10% en 2021 y otro tanto se espera este año.
En Europa, los 27 debaten por su lado un plan (RepowerEU) para acelerar energías renovables y reducir la demanda energética. Ello permitirá alcanzar los objetivos climáticos, espera Berghmans.
La AIE, que presentó un plan para reducir la dependencia europea al gas ruso, estima por su lado que hay margen de maniobra para recurrir un poco más al carbón sin aumentar por ello las emisiones del sector energético en Europa.
Según sus cálculos, una utilización mayor del carbón equivalente a 120 TWh (teravatios-hora) podría reducir la demanda europea anual de gas en 22.000 millones de m3 (sobre los 155.000 millones de m3 importados de Rusia el año pasado), sin aumentar las emisiones.
M.Furrer--BTB