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Rosalía, de Barcelona al cielo
Cuando estudiaba música en Barcelona, Rosalía quería aprenderlo todo. Allí, en esas horas de formación y primeros conciertos, aquella joven determinada y de voz magnética arrancó un viaje que le trae ahora de vuelta a casa con su gira "Lux", convertida en una estrella global.
"Barcelona, te quiero con locura", lanzó emocionada en catalán el lunes, en el primero de los cuatro conciertos que ofrecerá en el Palau Sant Jordi con el 'tour' de su cuarto álbum, un disco con componentes espirituales y sinfónicos, pero sin olvidar sus raíces flamencas.
"Gracias por sostenerme", aseguró la artista de 33 años antes de romper a llorar entre la ovación de un público que había agotado rápidamente las entradas para los recitales, como del resto del tramo europeo de esta gira que arrancó el mes pasado en Francia, y tendrá después paradas en Estados Unidos, Colombia, Chile, Argentina o México.
Todo el mundo quería ver a Rosalía, quien creció en la localidad cercana de Sant Esteve Sesrovires, cantar de nuevo en Barcelona, la ciudad donde hace más de una década empezó a llamar la atención aquella estudiante que tenía algo diferente.
"Ya había una intención ahí, una manera muy flamenca de ir por la vida, que es ir con seguridad", describe a la AFP Luis Cabrera, fundador del Taller de Músics, la escuela en la que Rosalía se matriculó en 2010, antes de cumplir 18 años.
- "Millones de personas" -
Allí probó varias materias, entre ellas Cante Flamenco con quien sería su maestro, el cantaor Chiqui de la Línea.
"Chiqui habló conmigo rápidamente, me dijo 'no sé qué pasa, llevamos pocas clases todavía, pero es una chica que canta de una manera, que hace unos giros, que parece que estamos en lo más arcaico del flamenco, pero en la voz de ella (...) parece muy contemporánea'", recuerda Cabrera en la sede de la escuela, donde cuelgan varias fotos de su famosa exalumna.
Trabajadora y muy interesada en las clases, por entonces ya tenía claro su camino.
"Nos preguntaba mucho, siempre inquieta. Y cuando dijo 'yo quiero hacer mi música y que llegue a millones de personas', me asusté", cuenta sonriente Cabrera, quien reconoce orgulloso que el efecto Rosalía ha hecho aumentar los alumnos del área de voz de la escuela.
Esa misma determinación la recuerda también el periodista musical y compositor Luis Troquel, quien le acompañó de cerca en aquellos primeros años en la escena de Barcelona.
"Ella me decía que quería ser una diva, pero no en el sentido de una diva distante, en el sentido de una artista que en el escenario canta, baila, que cuida mucho la imagen. Y lo ha conseguido, pero mejor todavía", explica Troquel, quien llegó a colaborar en la composición de la letra de uno de los temas de "El mal querer".
- Lanzarse-
Aquel disco, el segundo que publicó y el que la proyectó a la fama, comenzó a gestarse durante su paso por la Escuela Superior de Música de Cataluña (ESMUC), donde acabó el grado de Cante Flamenco.
Como todos los alumnos, para obtener el título tenía que hacer un trabajo de investigación y un concierto final. Rosalía lo dedicó al estudio de "Flamenca", una novela anónima medieval en la que se inspiró para desarrollar "El mal querer", cuyos temas presentaría en la audición.
La nota, por supuesto, fue altísima.
"Aquel concierto todo el mundo lo recuerda", señala Núria Sempere, directora general de la ESMUC, que retrata a una alumna "siempre concentrada y con un soporte muy claro de su familia".
"Ha sabido tener el descaro y la confianza en sí misma para poder tomar todas las influencias y presentarlas al público sin ningún pudor. Para eso hay que haber trabajado mucho", asegura.
Cada año, la ESMUC oferta solo una plaza en la especialidad de Cante Flamenco. En su curso fue para Rosalía, quien ahora financia la formación de los elegidos con una beca económica.
Hace unos años regresó a la escuela para darles una clase magistral con consejos sobre creatividad.
"El primero de todos era este, 'fuck it', es igual, tú te lanzas, después ya corregirás (...), pero tienes que lanzarte", recuerda Sempere.
Ella lo hizo, y le salió bien. Con dos Grammy, once Grammy Latinos y 28 millones de seguidores en Instagram, nadie la pierde ya de vista.
"Me cuesta en la música española encontrar (...) muchos fenómenos con esa trascendencia tan grande como Rosalía", sentencia Troquel.
A.Ammann--VB