Volkswacht Bodensee - Un sueño "roto", la desilusión de los marroquíes expulsados de Ceuta

Un sueño "roto", la desilusión de los marroquíes expulsados de Ceuta
Un sueño "roto", la desilusión de los marroquíes expulsados de Ceuta / Foto: © AFP

Un sueño "roto", la desilusión de los marroquíes expulsados de Ceuta

Un sueño "roto". Mohamed Nias regresó a Marruecos desde Ceuta desanimado tras cruzar ilegalmente la frontera con el enclave español, una experiencia que desaconseja.

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Entrevistado por un equipo de la AFP el sábado por la mañana, el joven de 23 años, descalzo, cuenta que entró en el enclave por mar, porque sabe "nadar bien".

En Ceuta afirma haberse topado solo con "sufrimiento y racismo".

"No he comido nada desde (el jueves), cuando, en realidad, vivo con dignidad en mi país", declara este vendedor de una frutería de Tánger, una ciudad situada a 70 km de distancia.

Ya intentó emigrar en 2021, pero después de la experiencia de esta semana lo desaconseja a quien se lo plantee.

"No vayáis nunca allí, solo vais a sufrir", les dice.

El sábado, las autoridades marroquíes seguían evacuando en autocares a las personas devueltas desde Ceuta para repatriarlas a sus hogares.

- "No es mejor que Marruecos" -

Como muchos otros, Mohamed Nias salió a toda prisa de su trabajo el jueves en cuanto oyó "decir que la frontera de Ceuta estaba abierta".

Un rumor que se amplificó a través de las redes sociales y por unas imágenes en las que se veía a cientos de jóvenes haciendo el gesto de la victoria a su llegada.

Yusef, un socorrista de 27 años, devuelto desde Ceuta, considera que "al final, no hay nada mejor que Marruecos". Para él fue una "mala experiencia".

Los habitantes de Ceuta eran "racistas", acusa. "Estuve dos días sin comer, cerraron todos los comercios para matarnos de hambre", asegura, mientras una pequeña multitud corea: "¡Viva Marruecos, viva el rey!".

Según los testimonios recogidos por la AFP, las fuerzas de seguridad no pararon a las miles de personas que pasaron por Castillejos, de 70.000 habitantes, con destino hacia Ceuta.

Los expertos en el aparato de seguridad marroquí se preguntan por qué no había refuerzos policiales o militares, a pesar de la afluencia masiva de migrantes en la zona desde principios de semana.

"Había controles normales de la gendarmería en las carreteras, pero ningún despliegue excepcional", confirmó a la AFP una fuente cercana a las operaciones de evacuación, quien consideró que "no podían detener a multitudes tan enormes".

Acompañado por un amigo al volante de un "camión", Mohamed Nias pasó sin problemas los controles.

Una vez en Ceuta, fueron interceptados en el mar por la Guardia Civil española y luego lograron escapar, afirma.

Mientras vagaban por esta ciudad de 80.000 habitantes, donde muchas tiendas estaban cerradas, cuenta que él y su amigo fueron blanco de la ira de los vecinos, abrumados por la llegada de 60.000 personas en poco tiempo.

"Nos maltrataron, algunos nos persiguieron con palos, eran racistas, pasé la noche en un bosque, fue un infierno", afirma.

Sadi Tribak, un habitante de Tánger de 38 años, fue en coche a Castillejos con sus hijos en cuanto se enteró del rumor.

Cuando supo que "la gente cruzaba a nado" entonces "llevó a sus hijos de vuelta a casa" para volver y lanzarse al agua él solo.

- ¿Un "futuro mejor"? -

"Me llevé una decepción. Creía que nos iban a recibir bien (en España), pero no había nada que comer y ni siquiera aceptaban pagos con tarjeta", recuerda este hombre, que tiene trabajo, pero quería "marcharse" para "dar un futuro mejor" a sus hijos.

Marruecos experimenta un auge económico, con casi 5% de crecimiento en 2025, pero persisten grandes desigualdades.

Muchos de los migrantes eran muy jóvenes, como Ayub El Abied, un estudiante de secundaria de 16 años, un "buen alumno" que pensaba, erróneamente, que España no devolvía a los menores.

Él pensaba que España no solo ofrece "papeles a los migrantes (irregulares), sino también libertad" y la perspectiva de escapar del desempleo, en un país donde esta tasa aún supera el 13%.

Originario de Rabat, a tres horas y media de Castillejos, Abdeluahed Fetachi, de 20 años, también se quedó sin comida en Ceuta.

"No le aconsejo a nadie que vaya allí. Teníamos un sueño, pero nos lo han roto", afirma este carpintero, que volverá a su trabajo el lunes.

Muchos, como Rachid Auchari, de 32 años, que se marchó por falta de un empleo fijo, se sienten aliviados de regresar. "Solo quiero volver a ver a mis hijos", dice.

P.Vogel--VB