Volkswacht Bodensee - La guerra dispara los precios y hunde aún más la economía en Irán

La guerra dispara los precios y hunde aún más la economía en Irán
La guerra dispara los precios y hunde aún más la economía en Irán / Foto: © AFP

La guerra dispara los precios y hunde aún más la economía en Irán

"Estoy realmente muy preocupada por nuestro futuro", afirma una iraní, que al igual que sus compatriotas ve cómo la economía naufragó y los precios se dispararon en cinco semanas de guerra, una situación peor que la que desató manifestaciones antigubernamentales en diciembre.

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Más allá de los muertos y el miedo a los ataques, el efecto más inmediato de la guerra ha sido un nuevo aumento de los precios, tanto los de primera necesidad, como comida, medicamentos o pañales, como los almuerzos en las cafeterías de la capital.

Amir, un iraní de 40 años de los suburbios de Teherán, contó recientemente a la AFP cómo el pan de molde que suele comprar pasó de 700.000 a un millón de riales (alrededor de 0,75 dólares).

Uno de sus amigos tuvo que pagar 180 millones de riales por una pastilla contra el cáncer, que costaba alrededor de tres millones antes de que Israel y Estados Unidos atacaran al país el 28 de febrero. "Y tiene que comprar una cada 20 días".

Kaveh, un artista de la capital, cuenta cómo el céntrico café Dobar "aumentó 25% todos sus precios en un día".

El noroeste del país, generalmente bien abastecido gracias a las importaciones provenientes de la vecina Turquía, tampoco se salva.

"Algunos productos cuestan tres veces su precio habitual", declara una mujer de 50 años.

El banco central puso en circulación a mediados de marzo un nuevo billete de diez millones de riales, todo un récord.

- "Un desastre" -

La moneda ya se había depreciado vertiginosamente desde la guerra de junio de 2025 con Estados Unidos e Israel.

La crisis fue la chispa que encendió la mecha para las manifestaciones antigubernamentales más multitudinarias de la historia reciente, que comenzaron con huelgas de comerciantes en el famoso bazar de Teherán a fines de diciembre.

Miles de personas murieron luego por la represión, según grupos de defensa de los derechos humanos.

Pero desde entonces, a la inflación se ha sumado una explosión del desempleo.

La guerra obligó a muchas empresas a cerrar sus puertas, dejando a los empleados en la incertidumbre, sin siquiera saber si les pagarán los salarios atrasados.

En todo el país, los bazares han reducido sus horarios de apertura mientras que el sector de la construcción despedía masivamente a obreros, lo que perjudica mucho a los migrantes afganos.

"Cuando comenzó la guerra, las oportunidades de empleo escasearon y la gente dejó de trabajar en las obras", explica Faizulá Arab, un pintor desempleado de 23 años, que regresó a Afganistán el fin de semana pasado tras pasar un tiempo en Teherán.

"Los empresarios se han ido al extranjero", añade su compatriota Walijan Akbari, un obrero de 42 años.

Aquellos que dependen de internet para trabajar llevan cinco semanas de corte de las comunicaciones.

"Estoy realmente muy preocupada por nuestro futuro, especialmente en el plano económico", confesó la semana pasada una mujer de 35 años que trabaja en finanzas, en el centro de Isfahán (centro).

"Despidos masivos, cierres a gran escala (...) es asombroso", añadió.

Los ataques aéreos contra la siderurgia y las instalaciones petroquímicas también tendrán un impacto a largo plazo.

- Problemas bancarios -

A Adnan Mazarei, antiguo funcionario del Fondo Monetario Internacional (FMI), le preocupa el sector financiero.

Las tarjetas bancarias y los servicios en línea en general continuaron funcionando durante la mayor parte de la contienda, pero se ha puesto un límite para sacar dinero de los cajeros automáticos, para evitar retiros masivos.

Antes de la guerra "el sistema bancario estaba en una situación difícil, muy vulnerable, con balances frágiles", recuerda a la AFP.

Y ahora, ante la incapacidad de los particulares y las empresas de reembolsar sus préstamos, es probable que empeore.

El último establecimiento bancario en quebrar hasta la fecha fue Ayandeh, uno de los mayores bancos privados del país, que colapsó a finales de 2025.

Adnan Mazarei cree que podría hacer falta rescatar a otros bancos, lo que sin duda "provocará un nuevo aumento de la inflación". Según el centro oficial de estadística iraní, ésta fue del 50,6 % a mediados de marzo.

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I.Stoeckli--VB