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La brasileña Ana Paula Maia, finalista del Booker: "Nunca hubo tanta gente cazando gente"
La brasileña Ana Paula Maia cultiva desde hace 23 años un género inusual en su país: el terror literario. Ahora el International Booker Prize, uno de los galardones más prestigiosos del mundo, puede convertirla en la primera ganadora latinoamericana.
El jurado del premio británico, creado hace una década en su formato actual para obras de ficción traducidas al inglés, describió su novela "Assim na terra como embaixo da terra" como "brutal, inquietante e hipnótica".
En apenas cien páginas, Maia narra los últimos días de una colonia penal brasileña, un asentamiento remoto utilizado para separar a los prisioneros de la sociedad, donde el director caza a los presos como animales.
Hay vísceras, sangre y hombres que se mueven entre la resignación y la desesperación. Y una crudeza que, dice ella, no es peor que la del mundo de hoy.
"Nunca hubo tanta gente cazando gente", dice por videoconferencia desde su casa en Curitiba (sur), al aludir a la experiencia de los inmigrantes en algunos países, sin nombrarlos.
La escritora, de 48 años, nació en Nova Iguaçu, cerca de Rio de Janeiro. Hija de una profesora de literatura y un dueño de bar, creció rodeada de hombres, viendo wésterns de Sergio Leone y Clint Eastwood.
De ahí su fascinación por personajes masculinos recios, atrapados en sistemas que los machacan, como el protagonista de "Assim na terra", Bronco Gil, fruto de la violación de una indígena por un blanco.
Autora de siete novelas publicadas en países como Argentina, Alemania, Francia e Italia, ganó con este libro el premio São Paulo de Literatura, uno de los principales de su país, en 2018. Ha sido traducido al inglés y al español ("Así en la tierra como debajo de la tierra").
El ganador del International Booker Prize, otorgado en 2025 a la india Banu Mushtaq, se anunciará el 19 de mayo.
Pregunta: ¿Qué significa para usted ser finalista de este galardón?
Respuesta: "Siempre fui muy a contracorriente de la literatura brasileña, siempre produje cosas raras. El terror literario no es una tradición en Brasil, lo es en Argentina, en Chile. Para quienes hacemos este género, llegar hasta aquí es grandioso. Aún me está cayendo la ficha".
P: ¿La colonia penal de su novela puede funcionar como una alegoría del mundo exterior?
R: "Sí, hoy creo que el libro es una representación de lo que vivimos. Vivimos tranquilamente en una colonia penal: siempre huyendo de algo, intentando sobrevivir, con peligros e injusticias, buscando aliados..."
P: El terreno de la colonia penal fue antes una hacienda esclavista. ¿Esa conexión entre cárcel y esclavitud fue deliberada?
R: "Cuando empecé a investigar el sistema carcelario, fue imposible no asociarlo con la esclavitud. Una prisión y un barco negrero son lo mismo, solo cambia la época. Pensé mucho en las Américas: todo está atravesado por la esclavitud. La población carcelaria en su mayoría es negra. No puedo hablar de un sistema punitivo sin hablar de quienes fueron masacrados".
P: La traducción al inglés llega en un mundo bastante diferente al de 2017.
R: "Creo que tiene más sentido hoy que cuando se publicó por primera vez. Nunca hubo tanta gente cazando gente. Hemos vivido una cacería humana. Los inmigrantes están siendo cazados. Antes yo no veía eso.
Y creo que hay una cuestión mágica: a veces escribo cosas que después ocurren. Escribí "Enterre seus mortos" antes de la pandemia y el libro tenía indicios de que algo estaba ocurriendo en el mundo".
P: Sus novelas tienen protagonistas exclusivamente masculinos. ¿Cómo construye esa mirada?
R: "A veces nos encerramos demasiado en lo que se supone que debemos pensar o sentir: eres mujer, por tanto debes sentir así. Eso es parte del mismo sistema que nos aplasta: te mete en una caja, cierra y tira la llave. Yo trabajo con la expansión de la conciencia. Cuando escribo, subo a la montaña y veo desde arriba. Es desde ahí que puedo ampliar la mirada.
Por eso, aunque termino cada libro completamente agotada, siento 'saudade' de esos lugares. Cada dos o tres años vuelvo a visitar a Bronco Gil y a Edgar Wilson [personajes recurrentes en su obra]. Es mi familia. Ahí vuelvo a casa".
M.Schneider--VB