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El éxito de las aplicaciones de "desconexión", un muro frente a los algoritmos
Varias aplicaciones para limitar el uso de los celulares hacen furor entre los usuarios, que buscan alejarse de las redes sociales y sus algoritmos mediante estos dispositivos que cronometran y bloquean el tiempo delante de las pantallas.
Para Hélène, una francesa de 23 años que no quiso dar su apellido, el smartphone y todas sus aplicaciones se volvieron una tentación difícil de evitar.
"A veces, sin que ni siquiera me diera cuenta de lo que estaba haciendo, abría Instagram. Pero era una trampa un poco sin fin, porque una vez abierto (...) podía durar una hora", explica a AFP.
"Para el bien de mis estudios, fue necesario intentar poner fin a todo eso", agrega esta estudiante de Derecho, que recurrió a aplicaciones de limitación del uso del móvil.
Conectadas a otras aplicaciones del teléfono, como los juegos o las redes sociales, estas herramientas permiten a los usuarios pausas digitales, o mantener una disciplina.
Aunque surgieron hace unos años, recientemente se han multiplicado en las tiendas de aplicaciones.
"Se está produciendo como una especie de toma de conciencia colectiva", señala Laureline Couturier, cofundadora de la aplicación Jomo.
Esta aplicación, lanzada en 2022, propone restringir el uso de otras aplicaciones y webs, mediante el bloqueo del acceso en determinados horarios, el límite de tiempo por día o exigiendo esperar antes de abrir una opción.
Autofinanciada por sus dos fundadores, ahora reivindica 300.000 descargas en 149 países y se ha convertido en rentable.
En Hong Kong, Jenny Wat, asistente de investigación de 25 años, programa sus "desconexiones" de otras aplicaciones con Focus Flight, que simula un trayecto en avión mostrando en la pantalla el recorrido del vuelo o la vista desde la ventanilla, junto a un ruido de fondo aeronáutico.
"Ayuda de verdad a crear una atmósfera para trabajar", asegura. "Llevo poco tiempo teletrabajando y veo que en casa hay muchas distracciones, así que quería una aplicación para ayudarme a concentrar en lugar de escrolear", explica.
- Dejarlo por completo –
La aplicación Opal, que reivindica 10 millones de usuarios, también promete recuperar la concentración.
Según su fundador, Kenneth Schlenker, la aplicación suple las carencias de las opciones de limitación de uso ya integradas en las aplicaciones o smartphones.
Para las grandes empresas tecnológicas, "el objetivo principal es explotar las vulnerabilidades psicológicas de los usuarios", considera Schlenker. "A Google y Apple no les interesa que la gente pase menos tiempo interactuando con sus dispositivos", señala.
Opal busca que los usuarios puedan "beneficiarse de todo lo que aporta la tecnología (...) sin sufrir las consecuencias negativas", añade.
Pero incluso si se quiere limitar el uso de las plataformas, para muchos dejar de usarlas totalmente sigue siendo misión imposible.
"Nunca quise eliminar por completo las redes sociales", cuenta Austin, de 33 años.
Este técnico ortopédico en París utiliza desde hace varios años dos aplicaciones para establecer el tiempo que pasa en línea. "Es realmente para tener una relación más definida, más controlada con las redes sociales", explica.
En Jomo, Laureline Couturier también aboga por este "uso voluntario". "El teléfono, lo queramos o no, seguirá estando presente en las próximas décadas", añade.
Hélène, por su parte, dice que ya no necesita aplicaciones para limitar su tiempo de pantalla, después de haber suprimido Instagram de su celular para consultar su cuenta sólo en el ordenador. "De ahí a decir que lo he dejado por completo... sigo teniendo el teléfono a menos de un metro de mí 20 horas al día".
M.Betschart--VB