-
Policía de Portugal desmantela campamentos de protesta por la vivienda y detiene a 13 personas
-
Indonesia devuelve a la libertad a orangutanes rescatados de los bosques en llamas
-
El papa inicia una intensa gira por Sudamérica que culminará en Perú, su patria adoptiva
-
Trump dice que EEUU está analizando "muy de cerca" informe sobre espionaje chino a jefe de Nvidia
-
El FBI acusa a Corea del Norte de robar 6.000 millones de dólares en criptomonedas a Binance
-
El líder supremo iraní se muestra desafiante ante EEUU e Israel
-
"Algunos comían perros", cuentan habitantes de Oleshki
-
Polonia busca una salida a la crisis institucional
-
Policía alemana dispersa con cañones de agua las manifestaciones de jóvenes
-
Manifestaciones multitudinarias en Francia salpicadas de algunos disturbios
-
Desplazados de la ciudad ocupada de Oleshki llegan a Ucrania
-
Francia en alerta ante el riesgo de violencia en nuevas manifestaciones
-
El presidente de Polonia convoca consultas de emergencia por la crisis institucional
-
Alemania despliega a la policía antes de una gran jornada de protestas juveniles
-
El presidente de Polonia convoca a consultas de emergencia por crisis institucional
Un hombre salva del olvido un oficio milenario en la montaña libanesa
En su pueblo situado a 1.200 metros de altitud, Yusef Akiki es ahora uno de los últimos poseedores de una técnica milenaria: la confección de un tocado usado antiguamente por los campesinos de la montaña libanesa.
Los montañeses utilizaban el "Labbadeh", del árabe "labd" (fieltro de lana) -cuya forma recuerda la de un gorro frigio-, para afrontar los rigores del invierno.
Hecho de lana de oveja, es impermeable y de colores blanco, gris, marrón y negro.
El "Labbadeh" fue heredado de los "fenicios, que utilizaban una versión más alargada" y menos redondeada, afirma Yusef Akiki, de 60 años, en Hrajel, su pueblo, donde suele nevar.
"Los ancianos del pueblo confeccionaban sus propios "Labbadeh", añade este hombre vestido con los pantalones tradicionales.
Para fabricarlo, Yusef Akiki sigue un proceso muy preciso. Seca al sol la lana de oveja y la modela manualmente, con agua y jabón de Alepo, hasta que se convierte en fieltro de lana.
Esta mezcla acuosa "facilita el encogimiento de la lana para hacerla maleable, como pasta", explica este sexagenario, cuyas manos se han vuelto ásperas debido ella.
Puede fabricar "a los sumo tres 'Labbadeh' en un día", explica.
El sombrero ha caído en desuso, sus clientes son ahora turistas o libaneses nostálgicos de su infancia, que lo adquieren para exponerlo en sus hogares.
"El Estado debería garantizarnos mercados y lugares donde exponer", afirma el artesano.
Yusef Akiki es también agricultor, ya que no puede contar con su artesanía para vivir, sobre todo desde que su país atraviesa una grave crisis económica.
Para no ver desaparecer el "Labbadeh", decidió crear modelos más modernos y también intenta transmitir sus conocimientos a sus sobrinos.
J.Horn--BTB