-
Miles de fans de la cantante Bonnie Tyler acompañan su ataúd en Gales
-
Más de 40 muertos tras el terremoto de magnitud 7,7 en Indonesia
-
Once muertos en el sur de Líbano en bombardeos israelíes
-
Tras la crisis en Ceuta, ¿qué motivos tienen los jóvenes que quieren marcharse de Marruecos?
-
Bailes tradicionales y marea de banderas por los 5 años de gobierno talibán en Afganistán
-
Hallan muerto a exprofesor de Cambridge implicado en escándalo de plagio
-
Al menos 40 muertos tras el terremoto de magnitud 7,7 en Indonesia
-
Nueve muertos en el sur de Líbano en bombardeos israelíes
-
El héroe del Mundial Ferran Torres acude a la llamada de Luis Enrique
-
Los incendios forestales no dan tregua en Europa
-
El héroe español del Mundial Ferran Torres acude a la llamada de Luis Enrique y el PSG
-
El mundo ha abandonado a las mujeres afganas, denuncia periodista exiliada en Londres
-
Teherán responde a Trump: el estrecho de Ormuz es iraní
-
Al menos 38 muertos tras el terremoto de magnitud 7,7 en Indonesia
-
María Pérez y Paul McGrath dan doblete de oros europeos a España en marcha
-
Modi anuncia cursos gratuitos para preparar exámenes tras protestas estudiantiles
-
Amélie Nothomb vuelve con su novela anual: "Escribir es terriblemente difícil" pero es un "placer"
-
Los talibanes celebran sus cinco años en el poder en Afganistán
-
Al menos 20 muertos y evacuaciones masivas tras el terremoto de magnitud 7,7 en Indonesia
-
Al menos un muerto y evacuaciones masivas tras terremoto de magnitud 7,7 en Indonesia
La deriva de una secta de Kenia hacia el ayuno mortal
En medio de voluntarios en traje blanco y mascarilla, Titus Katana lleva varios días removiendo la tierra ocre del bosque de Shakahola, en el este de Kenia, donde murieron más de un centenar de seguidores de una secta que habían ayunado para "conocer a Jesús".
Este hombre de 39 años conoce bien a Paul Mackenzie Nthenge, el "pastor" que está en el centro de lo que se ha denominado "la masacre de Shakahola".
"Solíamos adorar (a Dios) juntos", cuenta a la AFP. Katana rezó, e incluso predicó, junto a Mackenzie, un taxista que se acabó proclamando "pastor" de la Iglesia Internacional de Buena Nueva (Good News International Church), que él mismo creó.
"No sé qué le pasó", lamenta Titus Katana, afirmando haber permanecido "algunos años" en el grupo, pero sin dar fechas precisas.
"Al principio, las intenciones de la Iglesia Internacional de Buena Nueva eran buenas. Teníamos la impresión de ver a Dios en esta Iglesia", asegura el hombre, que en general trabaja para la economía informal y que es oriundo de Malindi, una ciudad de la costa keniana, a unos 80 kilómetros de Shakahola.
Pero, al final, tomó distancias porque "se introdujeron demasiadas leyes que exigían a las mujeres no trenzar su cabello, prohibían ir al hospital y, a los niños, ir a la escuela", explica.
"Iba demasiado lejos para mí. No tuve más remedio que irme y encontrar otra Iglesia", señala.
Paul Mackenzie Nthenge fue arrestado en 2017, acusado de radicalización por predicar que no había que escolarizar a los niños porque, según él, la educación no está reconocida en la Biblia. Fue puesto en libertad bajo fianza y absuelto por la justicia en 2021.
- Calendario macabro -
Al menos 109 personas, la mayoría niños, murieron después de seguir los preceptos de Paul Mackenzie Nthenge de ayunar para "conocer a Jesús".
Titus Katana visita todos los días el sitio donde se están llevando a cabo las búsquedas. Desde hace una semana, no pasa un día sin que se desentierren cuerpos.
Uno de sus amigos le dijo que el ayuno mortal había sido programado.
"Paul Mackenzie estableció el calendario en enero. Los niños y los solteros debían morir primero, seguidos por las madres y luego los padres", explica Titus Katana. "El pastor y su familia debían ayunar los últimos", añade.
Según Hussein Khalid, director ejecutivo de la oenegé Haki África -que alertó a la policía sobre las acciones del "pastor" Mackenzie-, "se les dijo que el fin del mundo iba a llegar en junio".
Hasta el miércoles, 39 fieles fueron encontrados vivos, vagando por el bosque. Algunos se negaban a aceptar el agua y la ayuda que les ofrecían los servicios de socorro.
También los hay que continúan huyendo de los socorristas, determinados a acabar el ayuno que empezaron.
Bajo la influencia del "pastor", muchos fieles vendieron "propiedades, casas y empresas para esperar la llegada de Jesús" en el bosque de Shakahola, cuenta Titus Katana.
"Me siento mal por lo que pasó porque conocía a muchos fieles que ahora están muertos", subraya, apenado.
D.Schneider--BTB